PREGONES

 
     
 

PREGÓN DE SEMANA SANTA - 2009

 
       
 

----Como el Señor preparó a su pueblo, Israel, durante cuarenta años, purificándolo de todos sus pecados e instruyéndolos en la fe en un solo y único Dios, a quien tendrían que amar y servir con todo el corazón, con toda su mente y con todo su ser; así, la Iglesia, siguiendo el camino de Cristo, su Señor, se prepara durante la Cuaresma, para celebrar el más excelso acto de amor divino, por el cual, Dios mismo, que en Cristo asumió toda nuestra naturaleza humana, ofreció su vida hasta la muerte de cruz, para que el ser humano pueda presentarse ante Él limpio e irreprochable.

 
       
 

----Lima, fiel a su arraigada fe católica, culmina el tiempo cuaresmal,  representando, con intenso fervor, las escenas evangélicas de la Pasión de nuestro Redentor. ¡Qué hermosa manera de reflexionar y percatarse sobre el costosísimo precio con el que Cristo nos rescató de las fuerzas del mal, del pecado y de la muerte! Sí, hermanos, contemplando las imágenes dolorosas de la Pasión de Jesús, podemos apreciar el ensañamiento de las fuerzas del mal contra Él, pero al mismo tiempo podemos constatar cómo la debilidad del Dios hecho Hombre se convirtió en omnipotencia, no vengativa ni aplastante, sino en la fuerza arrolladora de un amor cuya medida es la de Dios.

 
       
 

----Así, el Viernes de Dolores, las Comunidades Mercedarias nos recuerdan  los sufrimientos de la Madre de Cristo durante la Semana Santa trayendo en procesión a Nuestra Señora de la Piedad, acompañada de Jesús Nazareno con la cruz a cuestas y al Santo Cristo del Auxilio colgado de la cruz. 
----El Domingo de Ramos, cuando la Iglesia recuerda la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, la Hermandad del Señor de Santa Catalina trae a la Basílica Catedral la impresionante imagen del Señor Crucificado del Santuario, junto con la imagen Nuestra Señora de las Angustias.
----El mismo Domingo, por la tarde, la Hermandad del Señor Cautivo del Monasterio de las Trinitarias nos presenta al Señor del Huerto, en postura de  pleno acatamiento de la voluntad del Padre. Le sigue la hermosa imagen de Jesús Nazareno Cautivo, con las manos atadas para indicarnos hasta qué punto el pecado puede cegarnos. Contemplando estas dos escenas, Nuestra Señora del Mayor Dolor.
El Martes Santo, las Comunidades dominicas procedentes de la Basílica del Rosario, traen en procesión al Señor de la Justicia, que con mirada conmovedora, se dirige al que lo contempla para pedirle imitar la misericordiosa justicia de Dios. Le sigue, Nuestra Señora de las Penas.

----El Miércoles Santo, desde la Basílica de San Francisco el Grande, las comunidades franciscanas, traen en procesión a la Virgen Dolorosa, que en su paso procesional, quiere recordarnos su encuentro lleno de dolor con Jesús Nazareno cargando la cruz camino al Calvario.
----El Jueves Santo, día en que la Iglesia celebra la institución de la Eucaristía que Jesús realizó en la Última Cena, los fieles limeños recorren las estaciones, visitando las basílicas e iglesia de la Ciudad, para orar ante el Santísimo Sacramento, reservado en Monumentos especialmente preparados para esta ocasión.

----El Viernes Santo, el Señor de los Milagros de Nazarenas es llevado a la Basílica Catedral y ante Él se predica el Sermón de las Tres Horas y se celebra el acto litúrgico de la Pasión.
Acabada esta Celebración, custodiada por la Cofradía de la Soledad, se hace presente en la Plaza de Armas de Lima, la procesión de Jesús del Santo Entierro, acompañado de Nuestra Señora de la Soledad. Ambas imágenes hacen patente el silencio de Dios y el dolor de la Madre bendita. 
----El Sábado, llamado de la sepultura del Señor, la Iglesia conmemora a Jesús en el sepulcro y su descenso al lugar de los muertos, y, junto con la Virgen María, la Iglesia calla, reza y espera.
Pasada la tarde, por la noche, la comunidad cristiana comienza a celebrar la Pascua, es decir, el paso de la muerte a la vida con la Resurrección de Cristo. En esta noche santa, los fieles reunidos en esta Basílica Catedral serán testigos del nacimiento a la fe de 40 adultos que recibirán el Bautismo, la Confirmación y, por primera vez, el Cuerpo de Cristo.
Al día siguiente, Domingo de Resurrección, para expresar el gozo del triunfo de Cristo sobre la muerte, es traída, desde el Santuario del Carmen hasta esta Basílica Catedral, Nuestra Señora de la Alegría para encontrarse con la imagen de Cristo Resucitado. Es también el día del encuentro alegre de la comunidad cristiana en la santa Misa para expresar que Jesús está vivo y que camina junto a nosotros, animándonos en nuestra misión de acercar a todos los hombres a Cristo para que en Él encuentren su redención y salvación.

 
       
 

----Terminamos este pregón, recordando la sencilla enseñanza de Santo Toribio de Mogrovejo, en su Catecismo: ¿De qué manera nos libró Jesucristo del poder del demonio y del pecado? Después de haber vivido treinta y tres años, enseñándoles y haciéndoles mucho bien y obrando muchas maravillas, de su voluntad se permitió entregar a padecer dolores, afrentas, muerte cruel en la cruz, y eso nos enseña la cuarta palabra del Credo, diciendo que “padeció, bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado … y en viniendo el tercer día, resucitó de entre los muertos y se levantó glorioso para nunca más morir, ni padecer, dando principio de vida eterna a los redimidos con su sangre. Amén.

 
     
     
     
     
 

BASÍLICA CATEDRAL DE LIMA

 
 

Sermón de las Tres Horas

Viernes Santo – 21 Marzo 2008

 
     
 
Primera palabra:

Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Ilustrísimo Monseñor
OCTAVIO CASAVERDE MARÍN
Canónigo de la Basílica Catedral y
Párroco de Santa María Madre de la Iglesia

 
 

 

 
 
Segunda palabra:

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En verdad, en verdad te digo:Hoy estarás conmigo en el paraíso.
Reverendo Señor Presbítero
JOSÉ CHUQUILLANQUI
Vicario Episcopal y Párroco del Espíritu Santo de Manchay

 
 
   
 
Tercera palabra:  

Mujer, he ahí a tu hijo. Hijo, he ahí a tu madre.
Reverendo Señor Presbítero
JAIME CALVO ZÁRATE
Vicario Episcopal y Párroco de los Doce Apóstoles de Chorrillos

 
 
 
 
Cuarta palabra:

¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?
Reverendo Señor Presbítero
CARLOS ROSELL DE ALMEIDA
Formador del Seminario de Santo Toribio de Mogrovejo.

 
 

 

 
 
Quinta palabra:

Tengo sed.
Reverendo Señor Presbítero
PEDRO HIDALGO DÍAZ
Rector de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima y Párroco de Santiago Apóstol de Surco.

 
 
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Sexta palabra:

Todo está cumplido.
Excelentísimo Monseñor
ADRIANO TOMASI, OFM
Obispo Auxiliar de Lima

 
 

 

 
 
Séptima palabra:

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Eminentísimo Señor Cardenal
JUAN LUIS CIPRIANI THORNE
Arzobispo de Lima y Primado del Perú

 
 
   
       
       
 

PREGÓN DE SEMANA SANTA

 
       
 

Lima, Domingo de Pasión, 25 de marzo de 2007

 

 

Apenas fundada la ciudad de Lima por Francisco Pizarro, se inició en la capital del futuro Virreinato, la celebración de los solemnes cultos de la fe católica, muy en especial los correspondientes a la Semana Santa.

Estas celebraciones adquirieron año tras año, mucho esplendor, inclusive hasta competir con las celebradas en las más importantes ciudades de la Península Ibérica

Una de las características resaltantes de estas manifestaciones religiosas fueron las procesiones de los Pasos de la Pasión del Señor, en las que se representaban con intenso fervor  las escenas evangélicas de esta etapa de la vida de nuestro Redentor.

Junto con las procesiones, también surgieron las Cofradías y Hermandades, cuyos miembros, representantes natos del pueblo católico, se encargaron de hacer de estas celebraciones expresiones auténticas de fe. Con mucho amor y piedad, esta Instituciones, ataviaban y conducían las sagradas imágenes del Señor de de la Virgen según la estación que se representaba, contribuyendo además y muy eficazmente en la instrucción de la verdades de nuestra santa fe.

Actualmente, es muy grato constatar que, a pesar del carácter propio de los tiempos actuales y de su compleja problemática, estas expresiones religiosas continúan, como antaño, como vehículo de cristianización. En el Centro Histórico de nuestra querida Capital son principalmente diez Hermandades que cada año tienen el encargo de hacer presente en la Ciudad los Pasos de la Pasión y gloriosa Resurrección del Señor:

  1. El Viernes de Dolores, las Comunidades Mercedarias llevan en procesión  a Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Piedad.
  2. El sábado anterior al Domingo de Ramos, la Hermandad del Señor del Santuario de Santa Catalina lleva a la Basílica Catedral al Señor del Santuario y Nuestra Señora de las Angustias, donde pernoctan hasta el día siguiente.
  3. El Lunes Santo, la Hermandad del Señor Cautivo del Convento de las Trinitarias sacan en procesión a Jesús Nazareno Cautivo y Nuestra Señora del Mayor Dolor.
  4. El Martes Santo, la Comunidades dominicas procedentes de la Basílica del Rosario procesionan al Señor de la Justicia y Nuestra Señora de las Penas.
  5. El Miércoles Santo, desde la Basílica de San Francisco el Grande, las comunidades franciscanas llevan a cabo la procesión del encuentro de Jesús Nazareno con la Virgen Dolorosa.
  6. El Jueves Santo, después de la Misa de la Cena del Señor, los fieles limeños se disponen a recorrer las estaciones visitando las Basílicas y Templos de Lima, para orar a la Santísima Eucaristía reservada en Monumentos especialmente erigidos para esta ocasión.
  7. El Viernes Santo, el Señor de los Milagros de Nazarenas llega a la Basílica Catedral para presidir el Sermón de las Tres Horas y la Celebración de la Pasión.
  8. Inmediatamente, acabada la celebración de la Pasión del Señor, procedentes del Santuario de la Soledad, Jesús del Santo Entierro, acompañado de Nuestra Señora de la Soledad recorren las calles de Lima haciendo presente el silencio de Dios y el dolor de la Madre bendita. 
  9. Al día siguiente del Sábado por la noche, después de la solemne celebración de la Vigilia Pascual, el Domingo, es traída a la Catedral la Nuestra Señora de la Alegría para encontrarse con la imagen de Cristo Resucitado.

 

Que este año 2007, la celebración la Semana Santa de Lima sea para muchos el inicio de una nueva vida auténticamente cristiana y que la luz y la gracia de Cristo resucitado a todos nos recuerde los valores profundamente cristianos que a lo largo de cuatro siglos han modelado a nuestra sociedad.

¡Viva Cristo, muerto y resucitado!
¡Viva su Madre bendita y madre de nuestro pueblo!
¡Viva el Perú católico!